lunes, 16 de junio de 2008

Bolivia y la crisis alimentaria

BOLIVIA Y LA CRISIS ALIMENTARIA
José Luis Bedregal V.

La crisis mundial de alimentos está originada por la escasez de granos y la imparable subida de los precios del trigo, del maíz y del arroz entre otros, como resultado de una baja en la producción a consecuencia del cambio climático, niveles de existencias de los productos sumamente bajos, consumo más elevado de las economías emergentes como China e India, altísimo coste de la energía y el transporte y sobre todo la demanda cada vez más alta de producción de biocombustibles según Jacques Diouf, Director General del Programa Alimentario Mundial de las Naciones Unidas.

Fuentes internacionales señalan que el precio del arroz se incrementó en un 75% entre febrero y abril de 2008, mientras que el precio del trigo tuvo un alza en un 120% durante el mismo periodo. Lo mismo ocurrió con otros productos básicos como la soja, el maíz, el aceite, la leche, la carne y otros; tendencia que no tendrá variación en los próximos años debido al sostenido incremento de la demanda, pues la población mundial no dejará de crecer y países como China e India continuarán incrementando su capacidad de consumo per cápita. Por otro lado la demanda de biocombustibles se incrementará ante los altos costos del petróleo, lo que ocasionará además -como lo señalara Fidel Castro-, el incremento de extensiones de tierra para la siembra y el cultivo de estos insumos en detrimento de áreas selváticas y boscosas que además son las productoras de agua. Más aún cuando una tonelada de maíz, de acuerdo al análisis del mismo mandatario, sólo puede producir 413 litros de etanol como promedio.

A esto se suman las millonarias pérdidas como efecto del fenómeno de "La Niña" que sólo en el caso boliviano y de acuerdo al informe de la CEPAL, desde noviembre de 2007, nuestro país perdió 517 millones de dólares de los que 341 millones corresponden a las mermas de los cultivos agrícolas y 176 millones al daño que sufrieron las vías camineras. Esto sitúa a Bolivia entre los cinco países latinoamericanas que integran la lista de 37 naciones del mundo con mayor déficit en materia de alimentos, conjuntamente con Ecuador, Haití, Nicaragua y República Dominicana.

Como respuesta, el gobierno nacional ha señalado que “el 46 por ciento de nuestra población radica en zonas rurales y cuenta con mecanismos de producción de alimentos”; a ello se suma el decreto para el desembolso de 80 millones de dólares adicionales para la Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (EMAPA), los decretos que limitan las exportaciones de los productores nacionales y la movilización de las fuerzas armadas para el control del contrabando, como medidas para garantizar el abastecimiento interno.

Estas acciones inconexas y la falta de coordinación con los productores agropecuarios del país, desnuda de manera clara la peligrosa situación en que vivimos los bolivianos, pues denota la inexistencia de una política de estado y una estrategia para afrontar lo que se viene. La ausencia de un plan nacional en este campo pone en peligro el acceso a los víveres sobre todo de los sectores más empobrecidos.

En esta crisis, que según el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, se prolongará hasta el 2015, Bolivia debe tener respuestas. Para ello gobierno, productores y dirigentes políticos deben atender este tema crucial para el bienestar de nuestro pueblo y generar un plan de uso eficiente de los recursos financieros y naturales que permita crear mecanismos para reforzar la actividad productiva.