La Razón, 26 de diciembre de 2008
Columnistas
José Luis Bedregal*
En los pasados días, el presidente Evo Morales anunció el desembolso de poco más de 100 millones de dólares en préstamos para actividades productivas. Ésta es una medida muy positiva —si estos recursos no se diluyen como parece haber ocurrido con los fondos para la reconversión productiva dirigidos especialmente a los vendedores de ropa usada, cuyo destino y resultado se desconoce— pues refleja la existencia de un nivel de comunicación y (ojalá) coordinación entre el Gobierno nacional y el sector financiero, que es uno de los sectores más sólidos de la economía.
Esta relación es alentadora si pensamos que la gestión de Morales no se ha caracterizado precisamente por construir puentes de diálogo y entendimiento con todos los actores económicos del país; sí lo ha hecho con indígenas y campesinos y llamativamente, con comerciantes vinculados a la internación ilegal de automóviles, ropa usada y otros productos, dejando al sector formal y productivo “en la congeladora”.
Es importante que el Gobierno nacional, que poco a poco ha venido tomando la iniciativa en el quehacer económico del país, dialogue y en lo posible concierte con los sectores productivos, pues es hora de dejar en segundo plano la famosa “agenda de octubre”, agenda del simbolismo político que de ninguna manera responde a las verdaderas necesidades de desarrollo económico de los bolivianos, pues sus reivindicaciones no hacen otra cosa que postergar la inserción de Bolivia en la economía internacional. El proceso de elaboración de un nuevo texto constitucional ha creado un escenario de inestabilidad por las características de su desarrollo y el contenido del mismo. De igual manera, el énfasis puesto en nuestra supuesta condición de potencia gasífera no ha hecho otra cosa que reforzar esta perniciosa mentalidad rentista, causante del retraso que posterga y no desarrolla la capacidad emprendedora y productiva que existe en el país y que en medio de tanta incertidumbre y violencia se mantiene contra viento y marea, generando excedentes y lo más importante: empleos… empleos que el sector de hidrocarburos es incapaz de crear si no es parte de una estrategia de desarrollo.
El clamor por la elaboración de una agenda económica concertada, sólo es posible de ser atendido si el gremio empresarial asume de una vez por todas una postura seria que le permita actuar como interlocutor válido y creíble, de tal forma que logremos aprovechar las buenas condiciones del mercado internacional que a pesar de la crisis financiera mundial, sigue siendo prometedor para las potencialidades productivas bolivianas en rubros como la manufactura, joyería, muebles acabados, alimentos o servicios financieros, comunicaciones y otros, que para lograr su consolidación, precisan de escenarios con mayor seguridad jurídica además de estabilidad político-social, que únicamente es posible construir a través de acuerdos que permitan el beneficio de todos.
Es hora de que el Presidente deje de dedicar tiempo a hostigar y a generar confrontaciones innecesarias, unos días con la Iglesia Católica, otros con representaciones diplomáticas y otros con medios de comunicación, revelando una estrategia de gestión que refleja la excesiva preeminencia del ala política del gabinete ministerial y la debilidad del área económica. El señor Presidente debiera pensar en que ha llegado la hora de recomponer su gabinete generando el equilibro necesario que permita la elaboración concertada de la agenda nacional para el desarrollo.
*José Luis Bedregal V.es especialista en Gestión Pública.
Columnistas
José Luis Bedregal*
En los pasados días, el presidente Evo Morales anunció el desembolso de poco más de 100 millones de dólares en préstamos para actividades productivas. Ésta es una medida muy positiva —si estos recursos no se diluyen como parece haber ocurrido con los fondos para la reconversión productiva dirigidos especialmente a los vendedores de ropa usada, cuyo destino y resultado se desconoce— pues refleja la existencia de un nivel de comunicación y (ojalá) coordinación entre el Gobierno nacional y el sector financiero, que es uno de los sectores más sólidos de la economía.
Esta relación es alentadora si pensamos que la gestión de Morales no se ha caracterizado precisamente por construir puentes de diálogo y entendimiento con todos los actores económicos del país; sí lo ha hecho con indígenas y campesinos y llamativamente, con comerciantes vinculados a la internación ilegal de automóviles, ropa usada y otros productos, dejando al sector formal y productivo “en la congeladora”.
Es importante que el Gobierno nacional, que poco a poco ha venido tomando la iniciativa en el quehacer económico del país, dialogue y en lo posible concierte con los sectores productivos, pues es hora de dejar en segundo plano la famosa “agenda de octubre”, agenda del simbolismo político que de ninguna manera responde a las verdaderas necesidades de desarrollo económico de los bolivianos, pues sus reivindicaciones no hacen otra cosa que postergar la inserción de Bolivia en la economía internacional. El proceso de elaboración de un nuevo texto constitucional ha creado un escenario de inestabilidad por las características de su desarrollo y el contenido del mismo. De igual manera, el énfasis puesto en nuestra supuesta condición de potencia gasífera no ha hecho otra cosa que reforzar esta perniciosa mentalidad rentista, causante del retraso que posterga y no desarrolla la capacidad emprendedora y productiva que existe en el país y que en medio de tanta incertidumbre y violencia se mantiene contra viento y marea, generando excedentes y lo más importante: empleos… empleos que el sector de hidrocarburos es incapaz de crear si no es parte de una estrategia de desarrollo.
El clamor por la elaboración de una agenda económica concertada, sólo es posible de ser atendido si el gremio empresarial asume de una vez por todas una postura seria que le permita actuar como interlocutor válido y creíble, de tal forma que logremos aprovechar las buenas condiciones del mercado internacional que a pesar de la crisis financiera mundial, sigue siendo prometedor para las potencialidades productivas bolivianas en rubros como la manufactura, joyería, muebles acabados, alimentos o servicios financieros, comunicaciones y otros, que para lograr su consolidación, precisan de escenarios con mayor seguridad jurídica además de estabilidad político-social, que únicamente es posible construir a través de acuerdos que permitan el beneficio de todos.
Es hora de que el Presidente deje de dedicar tiempo a hostigar y a generar confrontaciones innecesarias, unos días con la Iglesia Católica, otros con representaciones diplomáticas y otros con medios de comunicación, revelando una estrategia de gestión que refleja la excesiva preeminencia del ala política del gabinete ministerial y la debilidad del área económica. El señor Presidente debiera pensar en que ha llegado la hora de recomponer su gabinete generando el equilibro necesario que permita la elaboración concertada de la agenda nacional para el desarrollo.
*José Luis Bedregal V.es especialista en Gestión Pública.
1 comentario:
Pepo:
qué bueno verte por acá! Nos tenemos que tomar un cafecito para poneros al día y no dejar que la relación sólo transite hacia la virtualidad.
Publicar un comentario